sábado, 26 de octubre de 2013

Ochenta Octubres.

No era celoso, nadamas le preguntaba a cada rato a dónde iba, gota por gota. Llegaba a la esquina de siempre, como el norte por eso de los meses finales de cada año. Y decía, proyectaba un viento por fuera, que quizás era el aura, y pensaba en la piel que ya no iba a tocar jamás.
    Una vez, la vida le dio la oportunidad con el ron entre las manos, su piel endurecida y su mirada le pidieron muchas veces, en tantos encuentros cercanos de alma a alma, sin tener que tocarla... lo que en muchos años no se atrevió. El tiempo ya no lo sabe, tan sólo oscurece, después está la noche y sus nubes pasan velozmente.
 -Fue un día con brisa, y adentro el agua que escurría por la llave, sobresalía, caía en gotas llenando la cubeta, se oían las gotas como si cayeran del tejado. Pasaba el tiempo y se hacía fresca, después fría, muy fría. Había un punto esperado que llegaba en el día nublado, con el viento que tánto le gustaba. Le agradaba porque le hacía encender lámparas de petróleo, después de  la ida y vuelta de los centros, en donde sólo a tientas buscaba en unos ojos su café de grano. Era caminar entre navajas, un día más. Pero no lo conseguía ni quería conseguir a alguien más. Negando la realidad siempre, la realidad que en verdad es eternidad siempre. Sin embargo, no era común, le gustaba que nadie se diera cuenta, la celaba tal cual tipo raro y posesivo decían, detestaba la vida contemporánea.
   Que poca visión tenían ustedes ya!.
 Era una cerradura, una puerta que siempre estaba ahí, por la que siempre pasaban rozando, las cosas eran baratas por aquellos rumbos; tánto, que no se moría de hambre. Y si fuera tan así, que estupidez. Cuántas veces, cuántos días puede contar sin que sintiera alguna estación de los tantos años?. El azul que siempre gustaba de ver. A ella no le podía decir otra cosa, no le podía hacer cambiar de gusto, pero así le gustaba, loca.
 No me gusta el sitio de este lugar, no frecuento mucho, pero estas tú. Como la últimas hojas de un periódico. Porque tan sólo leo las hojas llenas de letras, esas de hasta atrás. Sin querer te conquisté en cuerpo y alma, puse mis manos sobre tu cintura, y tú el dedo delante de mi boca. Eso era angustiante, llegando casi al cielo, u otra cosa inmensa, infinita y hermosa que se le pareciere.
 Solían como pocos solistas cautivar, un orgasmo de bienestar juntos. Pero, buscando la palabra adecuada, solían ser droga de duración infinita, con el clima grisáseo o azul, unos días opacos, y luego "apagados", entre comillas,  el mundo a principios envuelto en moño para un mundo en dos mentes. 
   Se archivaban los papeles, con firma y sello de calidad humana que se reflejaba a leguas. Era imposible no percatarse de aquello.
  En algún tiempo los sillones los movía solo el viento, ya en la plaza no se les veía recargados. Una sábana, dos, hasta convertirse en calor puro. Ahora es el café que poco a poco se enfría a tiempos muy lentos, a deshoras... a destiempo.
 Recuerdo, desde que tengo uso de razón, la primera luna de octubre hasta el último día que estábamos juntos. Así como punto y coma. Con los decires de aquellos ayeres que bastante carga tenían en nosotros, los dos polos de la vida. Olían el aliento de cada quien, los dos tan juntos; sí, no  hagan caso, eso ya era delirio de él. Pero sí, eran los pasajes, los semáforos y cambios de clima en los miradores.  Una ciudad, el fin,  el costoso boleto a la ciudad/pueblo idónea. Se nos pasaba que teníamos que apagar... no sé, cuántas cosas que no tenían importancia. 
 La pasaba así, como si fuera yo, jadeante a las dos de la mañana en algún lugar de aquí. Ya va a amanecer  el mundo real sin el peligro de la buena vida en sus ojos. Oigo el "sshhh" del viento a través de barrotes color folder, frío seco de ciudad, como Puebla. Aún, "aún" de tantos, aguantando el tiempo simple, sin azúcar. Pero deja éso, todo será alegría después. Espera el mirador,  las aguas frescas en verano y las paletas en el termo.  Con postre y cajeta, el hambre no mata. Lo que mataba era la distancia, diré.
 Sobrevivir, con nada de nada, soy el punto y aparte, lo que no se quiere seguir redactando. Oía de nuevo "las flores no me dejan verte". Y sí, no me dejan verte por este corto tiempo que es tan apático. Pero ellos dicen que es todo lo contrario. A veces me pregunto, tan alegres son que se la viven de fiesta todos los días?. Y cuando están solos no se soportan.
     En éste momento, son tres épocas, tres periodos de tres docenas de años cada una. El pasado en tus ojos, con tu par de pupilas con ese mismo tipo de droga desconocida. Había dentro gente con la vida de la buena de su mano...lo juro. Pero deja el término "droga". Era la cosa más destructiva para el odio y lo deprimente.
    En el presente... "tan sólo es un mes más , un octubre, un viernes, y yo andando despacio, varios  días  sin hablar. No faltaba el consejo del día... escuchar siempre la misma reflexión /canción o melodía que viene siendo lo mismo. "El himno de la alegría", "hoy es un nuevo día". Es polvo, ya es música con reflectores apagados. Pero sigue siendo música.
   En el futuro se volvería loco -más de lo que está-, dentro de una habitación. Viendo el sol salir, más bien, su poco resplandor detrás  de los riscos, una estafa para los ruidosos. Sobrevolaba allí mismo, tras las cortinas. Su ubicación: inexacta, desenfocado, cansado del esfuerzo y con el dolor en pecho por sonreír. Y dice él: con el otoño que no es otoño, en éstos días actuales, de temporada fría y seca. Estás aquí, en el lado bueno de lo queda de mi vida. Caray!, imagino el frío adentro, y de tanto que te imagino con éste tiempo el clima cambia. Se hace noche y tus oídos sabios que escuchan arriba, mucho más arriba del techo duro y frío, el discurso de tu belleza rara que vivió parte de su existencia con otro ser que vivió debajo de la tela que cubría su piel.
    Me pregunto con la saliva en nudo, apretando las manos que tiemblan de tal manera con la que hablo: Qué murmuras? Sólo oigo tu susurro en el viento en la cumbre. De ahí, hasta que en la noche fría, encontré nuevamente en las luces del poblado la quietud en un día del calendario, el viento rozando la cara nocturna de la ciudad. Bajo, y vuelvo a casa despacio, fuíste una de las mejores  noches.

Ya casi te alcanzo.

Después dormir, soñando con frío.

miércoles, 9 de octubre de 2013

Esperanza

Está el día apaciguante pero no salí a buscar a nadie porque no quiero perder el encuentro de todos los días, conmigo mismo. Sí, lo sé. Es ir y venir, subir y bajar los escalones deslizando mis manos para que mis pasos sean firmes, sin tambalear entre los pasillos, sin la necesidad de cojer el mango negro de mi mochila para que mis manos no se comporten nerviosas como mi conciencia, aún así estando tranquila. Éso para mí es un estado extraño, un estado de seguridad que no va conmigo. Soy inseguro, inseguro de que si me saludas  de la manera acostumbrada es por lástima o porque en verdad eres así, o porque sigues la misma costumbre  que los demás.  Y más aparte de eso, en una ubicación exacta, un punto de encuentro al cerrar la puerta, dos nortes que se encuentran inóspitamente, ahí me encuentras.  Es inusual que una puerta de entrada se azote, es atraíble el retazo que cuelga de la cerca, y más aún, cuando te encuentras en plenitud. Tienes que verlo así: un invierno a punto de llegar o una tormenta. La tormenta que es en verdad una tormenta; sin viento no hay tormenta, no sería otra cosa mas que lluvia. Y la lluvia apacigua, la tormenta revuelve la conciencia de pocos; pero ambos son momentos en los que más confortable  entretejo el pensar.
   No sería yo, un fragmento de los silenciosos que aunado a los errores y horrores persisten y esperan que en frascos capturen una por una de sus "esperanzas". Les quema la piel el poder, se sonrojan y se cuelgan de un platillo de la balanza para el equilibrio de cada una de las maravillas en los cabellos de mujer o en las madrugadas con en sol atravesando los barrotes, en los pensamientos, en el sueño, en lo húmedo que es la lluvia dentro de uno después de lo afligido. Desde la ubicación de mis pies en la aventura desde mi infancia, hasta la juventud adulta en la que estoy. No sé donde estaré, pero algún día estaré ahí, la veré entreabriendo la ventana de un cuarto, tanto a esa soledad o a la otra en soledad, o como se llame, entre su vestido celeste tapizado de fotografías; que vienen siendo momentos de disfrute, inocencia, manzanas tiernas, maduras y tiempo después, tersando la piel mía. Amo los vestidos, lo formal y atrayente. Como en el rincón de las cajas,  donde se guarda el abrigo para el sereno de las mañanas en los meses de enero, el frío que obliga a tapar las entradas y cocinar para calentar las manos en un cuarto. Se aparecerá después de la crónica que no escucharé por mi hipoacusia; porque así le hago, para no sangrar. Seré yo así: estaré totalmente abstraído, y la culparé por haberme distraído, por haberme mirado.

Bendita esperanza.
Hoy y siempre, la esperanza me sonríe ahora. Por qué no? Para todo hay esperanza. Y de la mano de ella, la solución. Para todo.

   Hace apenas un mes me dijeron un "ya no sigas". Pero yo sigo. Siempre sigo, el viernes 13 lo fué para mí, lo fué por primera vez, era un "no sigas" echando todo a la basura. Ese día estaba lloviendo, la lluvia arreciaba cada vez más, y yo temprano llegué. Pero a eso de las 9 y tanto de la mañana ya sentía un temor en aquel lugar, la saliva se me hizo un nudo en la garganta, ese mismo fluído se hacía cada vez más fuerte, como la lluvia que caía y que arreciaba más y más, aquel día de punto y aparte. No, el día no estaba así por mí, ni por ningún ser humano, no era para justificar mi agonía, mi rechinar de dientes y sollozos entre las lágrimas que empaparon mi sudadera. Sin embargo, fué un hermoso día,  a pesar de todo. Aprendí una lección, ahora hago caso de ese llamado. No fué para mucho, es lo que digo. Repaso y repaso, estudio y estudio, entiendo y  cada vez me rectifico  más. Ahora me preguntaré dentro  de estos meses que vienen: A dónde voy?

Me importa más ahora cambiar de fondo, será preparar el desayuno cada vez mejor: Hot cakes o ensalada de fruta. Valoro el tiempo, valoro lo completo y sano que estoy. Me alegro del dichoso sermón de mis viejos, de Consuelo, y de mis pocos cercanos. Ahh sí! Consuelo fué un pedazo de sí, cuando se recargó tantito sobre mí... por primera vez. Gracias.
 No, no estoy sólo. Sólo está quien no se encuentra entre éste andar corto. Mi libreta sencilla ahora guarda unos textos con poder que ahora, en cada acción, en cada peculiar saludo, lo aplico. A ese poder, le llama mi viejo: "amor".

Esperen relatos de poder extraños por crear.

 

miércoles, 11 de septiembre de 2013

Soledad Mazín.

Me acordé de Soledad Mazín, un pueblo visitado.

Doblamos en una desviación, por ahí de las cuatro y tanto de la tarde. Se leía en una tabla con gises y semipodrida: "Soledad Mazín". Todo el trayecto era cañería, a medio kilómetro antes del pueblillo yacían los charcos de agua, de la lluvia y el río distante. Los rayos agonizantes detrás de los pinos verde tierno -no los conocía, les dije pinos- Los grumos de algodones oscuros ocultaban ya al sol, más adelante ya no había sol, sólo quietud café bajo los grumos.

La canción quedaba como anillo al dedo, como la figura de aquel muchacho invalidado físicamente, como su incapacidad y tan alta capacidad mental, esa manera de rasguear las cuerdas, su canto proyectaba sus horas y horas ensayando acordes, no podría tener otra cosa más que hacer, eso era! Su talento en la imagen de los pares de ojos que no olvidan. Estaba por revivir momentos y sentimientos que se remontan a lugares remotos, con personas,  con esos momentos sacudiéndoles el polvo. Tal cual -con voz quedita-... expresar su talento, de esa manera. Era música, arte rupestre, sus ganas soltándose de cadenas para ir sollozando. Su voz temblante, ondas sonoras minúsculas que se quedan ahí entre la pared azul, entre los jarros con flores, entre los corazones bondadosos de las mujeres grandes y chicas. Y yo como un globo sin aire, que poco a poco me inflaba con aire puro. Me inflaba, y luego dejaba escapar aquel aire, una colonia, como si contuviera  más alcohol para que fragancia. Mi padre hablaba como yo quería ser, soltado, con ese aliento de amor al prójimo que no comprendía de dónde venía, venía de un alma en pleno auge de primavera -creo saber-.
   Una mujer ya grande con su cabello canoso, con síndrome de down, me saludaba a larga distancia, dos o tres bancos más adelante. Muecas con inocencia, aún con el transtorno, ella era la primerita -me dijo- en la capilla. Fueron las cinco y diez cuando empezaba la celebranza.  
(Antes). Luego las niñas, muchachitas que según muy disimuladamente me veían, la curiosidad esta vez no mataba al gato.
Tumbr! Tumbr! Los sonidos del trueno llegaban. El reflejo de la copa se asemejaba a los relámpagos en los ojos del aquel, su sonrisa y entusiasmo por enseñar. Más que una sonrisa que castraba a los más indolentes, su lengua que parecía matar demonios que para mí existen lejos, lejos, muy lejos, fuera de ese pueblo. No allí, no allí. Y el canto:...
-El silencio está entonando una oración, de paz y amor... el silencio está entonando... De una pared a la otra, el retumbe, al mismo son de la cantada: tumbr, tumbr. Y por la ventana... el tiempo era un amor quieto, esta vez de un color marrón oscuro, con dientes temblantes de gozo por arañar la felicidad confortante que sucedió de la siembra blanca. De ello salía, de lo blanco. Se sentía como ir en bajada, el aire te entraba hasta el estómago, cerrando los ojos y sintiendo toda la mezcla de frescura alla afuera.
  Las láminas con sus crecientes tac, tac, tac, las gotitas cayendo para la esponja del alma, de cada cabello largo y alaciado, con sus trenzas, nudos de cebolla, sus rosarios fantasía las corrientes minúsculas de agua y aire en los oídos. El libro sobre las piernas, sobre lo que parecía ser una especie de estante al gusto de aquel discapacitado, sobre sus piernas. No me sabía su nombre, sólo sabía que le faltaba gel para su cabello desarreglado, descuidado porque sabía que eso no valía tanto.  Entonaba la antifonía de entrada, con voz de mariachi, y mi voz, mi dolor esfumante que salía, desde mi pecho cansado por la antenoche con fiebre, flema, todo sumido, mis ojos sumidos. 

Y sigo

Y  sigo pensando en ella. Un entumecimiento por todo mi cuerpo. no siento nada mas que mis procesos de pensamiento. Pasan las horas, pasan las diez de la noche y no hago nada. Como quisiera tener un impulso demasiado fuerte y con mucho resorte para que se levante mi ego y alma. Pero tengo un pilar fuerte, lo sé. Ese pilar es mi familia. Lo que pasa es que no sé por que coño me dejo oprimir por el ambiente, el ambiente de la ciudad, con su gastadera, su altos precios y sus consumidores y habitantes tan acostumbrados  a esos precios, su carencia de cultura de villa. Sí, la ciudad no tiene esencia propia --quizás sí, pero es maloliente como sus coladeras- alguna ciudad tiene esencia de vida? No, por supuesto que no. Surge la duda, la angustia, la decepción y su mayor aliado: el miedo. Empieza la comedera de uñas, lento... lento.
  Me siento desterrado. No hay bien que me produzca esta ciudad, nunca lo hubo. He sobrevivido, he naufragado pero de un modo medio. Y es esa línea la que me mantiene aún vivo, la línea de los ayeres. No hay sabor de bienestar alguno por las madrugadas, sólo el sabor de los cuartos refundidos y olvidados. O tal vez dos de cada cien días en los que lo hubo, así: fugaz, esporádico, en un abrir y cerrar de ojos, de barrido.  Y me hago recordar sobre el postigo de mi guarida: Cuando el ayer... pero el ayer es ayer. Dejo de recordar, no es un buen lugar para recordar. Mucha luz que opaca el cielo y sus nubes en la corta noche y madrugada, y va de largo la luz amarilla, opacando el tiempo, sus horas y... privatizando la perceptiva de su gente abajo. Sí, hasta la perceptiva se privatiza, la mente igual. En dónde ha quedado el lado poeta humano? Lo hay, de seguro lo hay, pero aquí no, los sentimientos no tocan ni sienten el cielo. Los sentimientos no encuentran salida, es un sonido ahuecado, voz en caja, intento de alegría en una caja.  Urban style... Ese es el aliento que les sale día a día. Yo caigo y vuelo, siento tierra y luego nubes en mis pies.

jueves, 29 de agosto de 2013

Placer, placer fluvial.

Estaba sintiendo y dejándome entibiar la frente en un cuarto, un inquilino yo. Por que hay lo que parece ser un sabor a pan recién salido del horno, humeante, la lluvia y el viento como humo, afuera y adentro, afuera se entanca el agua, adentro se estanca mi mente en esto. Ese, el tiempo que es de mis tiempos, una polilla que se mete en mi cuarto, encontró refugio. El tiempo al fin, encontró a alguien -de los pocos- que le dió uno de los pocos agustiantes refugios, en el cálido papel, allí se quedó su alma. Una, dos , tres cachitos arrancados del pan, el azúcar que parece gotas gélidas sobre el manjar, como gotas resbalando por la ventana parecen, bajando por lo oblicuo de sus ojos, así se les ablanda el sentimiento a los afligidos y se les amarga el sabor a fruta en la sien a los optimistas frustrados en este hermoso día. 
   La lluvia, la lluvia! No se esperaba así, es tormenta y no lluvia. Tormenta, al parecer, eres playa, sombra y sol para los amantes surrealistas que plasman a sus amores en estos tiempos. Los que llueven sobre otros en silencio, a veces arrecian, los mecen, les arrancan y los libran del lugar donde sufriendo están, les hablan al oído, les susurran fuerte, muy fuerte. Tan fuerte que se encadenan, tan fuerte es el viento de él a ella, de ella a él, y de ella a ella. Bailemos, somos dos complementos, dos elementos agua, placer fluvial, líquido.  Sombrilla para qué? tu girasol se quedará sin sol si te tapas. Eso es para los enfermos. El café, azúcar, canela, lácteos, panes y más panes para el día.
   La cama está temblante y tendida, se les quitó la fiebre, tienen el deseo de  otra fiebre, la fiebre de sus cuerpos en la cama.

 Por qué si sabes tocar piano no lo tocas? Si  tienes alas para escapar y sentirte humeante, por que no escapas?. Saber dirigir con tus manos una orquesta -improvisada-, la orquesta que se oía afuera; adentro, entre la tabla se oye él un tanto absurdo, absurdo porque el escribir cosas, tiempos y al parecer un mundo que él mismo entreteje, es un pasatiempo, sólo eso. Pero no puede ser así, lo inesperado llega en las horas inesperadas, en un café, en doblar  la esquina, en el servicio, en sus viajes cada quince o veinte días, en la papelería o en el -para nada frecuentado- Italian Coffee.

Hay vida, ay vida!!!

Es noche y se pierde el tiempo. No puede pasar el tiempo sin roze, llevan mucho tiempo pensando arreglar el cuarto, quitando con paciencia y felicidad esperada las escamas de pintura vieja. Sentir, querer, deseos, cuerpo sobre cuerpo, transpirar el aroma de dos secretos.  Hacer tocar la luna o seguirle, darle la amnesia de sus labios en fuertes dosis, llenarle de bienaventuranzas  el vacío vaso, hacerle sentir eso, "eso" que se resume en éstos hermosos...actos.

 Mujeres, hombres, en especial dos, una pareja, dos o tres; los otros no saben el punto. Toque su boca, llévela susurrándole, hay agua estancada, una casa o un cuarto, después un perfume neutro inusual, de dos exhalaciones, un aliento apaciguante que mutó de lo que se llamaba soledad.

domingo, 25 de agosto de 2013

El fogón.

Está lloviendo aquí! Las cobijas llaman al acogedor sentimiento que emana y  cubre la piel de tibieza. El día no está para dormir, el día está hecho poesía para mí. Y quiero plasmarlo en unas entradas.

Les comparto este texto -que no es mío- cargado de paz y serenidad de tiempos aquellos, que sí existen; aunque se encuentran olvidados. Con una imagen en el que se reproduce lo que hay en el texto.


EL FOGÓN



Canta el gallo entre los nopales cuando el cielo se pinta del azul más frío, casi gris, se abren los ojos, sólo un poco porque pesan, las cobijas en el campo suelen ser menos suaves y más acogedoras, otros gallos cantan a lo lejos y el ruido de voces de niños que madrugan obligan a despertar.



Es fría la ropa que te viste, hay que caminar lento de la cama a la cocina, al fogón, que se encuentra retirado y separado por un patio, siempre un patio, y en los pulmones, nariz y mejilla se siente fuerte y claro el frío como invitación a continuar caminando, pero antes, es preciso enjuagar el rostro con agua fría de una tina a mitad de ese patio, delicioso sufrir el hielo líquido que agudiza los sentidos al contacto con la cara.


Gallinas y guajolotes rascan en la tierra, se persiguen entre ellos por la disputa de una lombriz,el humo que sale por encima del techo, desde el fogón anuncia que se están haciendo ya las tortillas.

El fogón, el cálido fogón, sólo quien estuvo ahí conoce el verdadero placer de un despertar, de un invierno y de un amanecer juntos. Es pequeña la puerta que conduce al fogón, si fueses ciego sabrías que entras a el por el sonido que produce el choque de la masa contra las manos de la abuelita, y el sonido de la leña que truena siendo consumida por el fuego, seducido por el aroma a tierra, a vapor de leche y a humo buscarías un asiento y lo encontrarías cerca del calor, justo donde los olores se mezclan...

Café con leche bronca y dulce invitan a tomar un pan y acompañar el desayuno, delicia total, es de agradecer en ese justo instante las condiciones que rodean tal manjar, las tortillas, el queso, la salsa de molcajete, el frío que no permite calentar los pies, lo gris del cielo y el llamado de los guajolotitos a su madre hacen estremecer, el viento que sopla entre los árboles y como se mecen estos, el canto de los pajaritos, ¿hay paz mas grande en este mundo?...






Encontrarán mucha cultura aquí, la página se llama "Tlacaélel", se encuentra el facebook.








jueves, 22 de agosto de 2013

Fase analítica truncada.

(Estando en la facultad de bioanálisis). Por que me sucedió esto?. Tesis truncada, la trunqué por mi propia voluntad. Nadie me obligó. No voy a hacerle todo el trabajo a un vividor, un "gran" vividor que se hace llamar Genetista. Ése al que le alaban entre aplausos, alagos ciegos, si vieran como no sabe enseñar el señor éste, con su serena calma para hablar, como para amansar y agarrar de gato a uno. Pensé que iba a ser una gran inspiración. No fué así.  Empezaré de nuevo mi tesis con alguien que sí me eche la mano. Tanto tiempo arrumbado allí, éste wey ni se asomaba a ver cómo iba. Vaya! Creo que sí sé por qué me pasa ésto. Es el karma, lo sé. La huevadera es mucha, el empeño es poco también. 
 Como algunos decires de por ahí: 
 Señor, qué hice para merecer estoooooooooooo! -así con angustia y todo el rollo del sentir-. Ah, sí, ya me acordé.  :/

-Lo siento gilberto, pero ya no te puedes dar de baja en experiencia recepcional- Eso me dijeron. Ni modos, pediré dos periodos, y ahora sí, ahi me verán en la trabadera lunes, martes, miércoles, toda la semana, la coca cola a media noche, las referencias bibliográficas trolls y toda la onda. Mis ojeras! ohhh no. Pero de algo sí me impresioné:... subí 3 kilos, bueno, más bien, dos y medio. Y quítale medio kilo del pantalón, de la truza -boxer- también jeje. Eso significa que no competiré con niños en el torneo cercano de Judo en Toluca. Pinche bullying que me harían. Trauma, trauma!. Salvado!.


jueves, 8 de agosto de 2013

CANTOS DE GLORIA EN TIEMPOS ORDINARIOS

Y voy a los presuntos mandados sólo para encontrarle, entre peticiones, entre favores, entre las muchas gracias, entre los pasos tan distantes, entre las manos haciendo algo o sobre el cristal. 

Apenas y empieza el día, empieza mi espera y osadía. Te escribo porque me "gustas". Mi mirada a encontrarte se arriesga a buscar entre los segundos en los que me paro frente a tí.  Siempre se te ve sonriente, tarareando la música y toqueteando con las yemas los cristales al ritmo de ellas. Y se siente la pesadez del cielo encima en los que días que por simples excusas encuentro su rostro entre tanto valle hermoso. Y en cada ida de las que en esos escasos días  existió el: busqué el vernos ojo a ojo por esa transparente puerta. Alcanzo a  verla y sonrío. Es de saberse que me envuelve una sábana en plena lluvia, como esas gotas resbalando por las mejillas rojas de pintura. Qué tanto me puedes gustar? o qué tanto yo le puedo por si acaso, gustar? Quizás sólo es para los dos eso: "gustar". Pero lo que realmente me importa -y que me importará en días- es que estuve  realmente sobre el cielo, sí, entre tantos colores, de tantos cielos. Se imagina hasta dónde puedo uno estar?. Pues ya se lo dije, es de creerse, de razonarse, que los supuestos "universos" que tanto hablan por hablar muchos no los llegan a ver; puesto que lo más alto que tenemos a observar es el cielo: azul,  medio azul, medio gris, medio nublado, medio anaranjado por la madrugada; pero no más.
  No dude usted; yo la encontré porque la busqué entre tantas peticiones de recargas o de otros productos más. Me imagino a ciencia cierta los conceptos que tienen los demás de usted": hermosa, bonita, coqueta, deseosa, unos que otros conceptos lividinosos, etc. Pero eso tampoco importa. 
 Mire que me gusta por gusto sufrir. Como mi estancia se encuentra a 50 metros... las miradas de lejos no me pueden servir. Para eso me queda esperar largas pausas de tiempo, salir a cada rato en el curso del frustrante día, de las horas y el cambio del tiempo verte -tan necesitado yo- pasar rosando la banqueta de la calle y que pueda yo hablarte naturalmente, buscándote las pupilas,  sin parpadear. Y por si acaso, debido a las cosas prolíficas que pienso tengas adentro: me puedas solo un poco, un poquito sonreir. Eso sería serotónicamente empalagoso, aventarme, amarrándome de mis deseos... dulcemente estar surgiendo de entre cenizas de la buena leña. 
 Ahora que cuando escribí esto acostado estuve. Sabrá usted que estaba fuertemente lloviendo. Yo, procurando un sublime sueño en el dormir. En eso, otro curso del hemisferio izquierdo de mi cerebro me llevó a agarrar el lápiz y transcribir. Con la lluvia en la otra parte de palma, de lámina, dentro de  mi casa. Creo que ya se le subió el entender de cómo se siente estar así, más que confortable tiempo que llega, se sacia un suelo ansioso, deseoso.  En eso estaba vestido con suave ropa, a los lados las ventanas cuadradas, un ropero con olor a madera o a biblioteca con selectos libros que a ratos leo, y un par de sábanas cubriéndome de pies a cabeza, dejando que las cortinas de las ventanas erizen por las princas  a uno hasta comenzar la vereda de un sueño que inicia con un buen sonreir. Un sueño sin tener sueño, sin poder cerrar los ojos, por qué los querría cerrar?.

 Una intuición sabia y verdadera dice que sales por las tardes noches muy acompañada. Le cuento que apenas y salió usted –en un cierto día- y ya se oían los murmullos y los chiflidos. Ése momento que forma parte también de su mundo de paseos, de optimismo y risas con sus amigos, familiares y  conocidos que la pretenden; de sus encuentros de esquina a esquina con miradas de gusto y perversas. Y a mi sentir, en lo hondo siento que me aprietan bastante por ir a verla. No me pierden los ruidos, ni las voces, ni las habladerías de la gente ni de los comercios. Pero en sí, ando perdido en miradas que se oyen a mañanas con cobija y neblina bajando afuera. Enrollado de una punta a otra, con bastante alegría de un son del corazón de la mezcla de las distintas danzas a flor de piel. Y de noche la mesura, el placer, en el misterio de los íntimos hemisferios de una niña, languindeciendo yo de una punta a otra. Alguna vez por un momento, o quizás largo tiempo ha sentido eso? no lo dudo.
    
 Yo Cada que salgo a tu encuentro, llego, me paro delante -cómo pocas veces lo hago- delante suyo. El no arriesgue sucumbe delante una inocente mente, la cual, es la de usted. Mis labios realmente se paralizan, y es que usted creo se imagina por lo bonita que es, por lo que causa. Hace que mis sentidos salgan corriendo, entonces mi espíritu se queda a chispa de corto circuito en nada. Desconecta usted la razón de un reprimido corazón; entonces inhalo una de las más puras fuerzas… el olor a silvestre, el olor de la cercanía de un manantial que usted ya ha de saberse. Y porque usted me prestó la mirada repentina una vez, entreabrió sus ojos, y fijos, me consumí.
  Una niña con su nariz redonda, con el arcoiris dibujado, con una mueca en forma de "D" invertida, con su fleco de lado y lado,  el punto luminoso de sus ojos, un par de aretes a medio describir, el rímel, sus haceres; estas cosas que  influyen en sus facciones tersas de medio cuerpo para arriba porque justamente se encuentra detrás de un vidriero con productos de belleza, de dos a tres días a la semana la veo allí.
 Tampoco es como me la encuentro, no es sólo su belleza exterior. Es la manera en la que le sonríe a uno, apuesto que a todos sin discriminar. Se porta usted -puedo asegurar- sin creerse la gran cosa. Y es que a mí sólo me pasan las cosas de un trago excepcional. Es seguro el no arriesgue: el amén de cada día.
 Y que yo sonaba a cantos de gloria, que hablaba con usted, que aprendíamos de otra muy diferente, -aún con el hambre que hay en todo el pueblo- manera a coexistir. La canción de la melodía encadenada -sí, encadenado-, la canción de la almohada, por ti volaré, lady in red, la mujer divina con el golpe pausado a puño cerrado en guitarra. Ni tengo idea de cómo sea verdaderamente usted, y ya la le formulo. No se puede pensar mas que en la primera impresión en la que me quedé al verla. Como el lápiz rayoneando, no batallo para siempre pensar en ti, en mucho recordar y recordar su encantadoras comillas, una en contra de otra, con su sonrisa dentro de ellas. A veces no puedo por más que quiera, hallarla en un realce de mirada porque la suya ordena a su mente hacer el favor que le piden.

Hay tanta costumbre mala allá afuera, tantos hombres y mujeres de buena fe. Que actúan por sólo el instinto de ser creyentes de buena fé. En donde es común una tele infectante en cada piso de repello, en vez de un vistazo a su desprestigiada cultura detrás de los cerros. En donde ahora los chavos repudian el orgullo de hablar un dialecto. Yo no me puedo para nada expulsar su rostro, el cual, me hacen de la idea que quiere la ascensión o libertad, ésa de abrir los ojos, de ver más allá de la encantadora, pavorosa y cegadora realidad, de lo cotidiano, del vaivén de una encadenada juventud, de la pesadez de los mismos objetos volteados, distrayendo en cada acción de la hermosa vista de un cerro con faldón azul. De la estúpida idolatría que tanto se le tiene a lo que se dice “suerte”. De que si alguien lograra cautivar a otro alguien es cuestión de la suerte que éste tenga,  de que si toca bien o mal es su suerte. Quizás me equivoque, a lo mejor no está deshabitada.  
    En unas manos -sin tener la intención de que piense que son las mías- puede usted especular a parte de la edad lo que en uno está presente, de la emoción, de lo subjetivo, del reflejo de un pensamiento entre lo simple o ambiguo, de algo nuevo al paladar. Y es que es tan simple la situación hoy en estos días, que todo se ve como un objeto de deseo, no existe nada, lo que se dice nada". Es tan vago como  verlos decir sin carga:  "te amo", "eres mi vida", "te quiero y te deseo". Piensan, hablan y sienten tan poco, a veces ni lo primero hacen, es inconsciente costumbre. El "te amo" es una palabra cargada, de mucho peso.  Y si no es así, si no la cautivan así, vaya usted pidiendo la cuenta al mesero.

Usted anda sin prejuicios, yo sí. Usted está llena de dulces de piñata, llena de optimismo, llena de positivas palabras que se multiplican día con día, en cada salida, en las noches a escondidas.

No es cosa nadamás de andar juntos  columpiándose en un parque. O quizás subir las escaleras, ocultándose de la muchedumbre  - que escupe salivazos de fuego sobre su, mía, sus carnes-  en un kiosco.  Es algo más que tardes o mañanas juntos compartiendo goma de mascar en los columpios dándonos de besos, de besos sobre las mesas de piedra, de besos entre los albures, al cáliz, al vino del amor rindiendo honores.

Lo días que me quedan de este mes. Me la pasé en perfeccionarte, deslizando, puliendo entre el olor a madera, lijando de borde a borde, la recina encima. Ando distraído, es un sube y baja, como si ya necesitara todos los días de usted, como un bebedor compulsivo en cantinas de dulce, en vez de mala muerte. Por supuesto que eres ilusión de muchos, la llovizna que cala, el cigarro encendido para el adicto. Yo soy uno a usted adicto por un tantito de sí, de golpe la espera necesaria. Dulce mujercita.

Sueño día a día, casi noches enteras, para andar a tientas en valle, cerca del río. Sueño sin cerrar los ojos todo el día. Qué le digo si usted creo ya lo ha sentido alguna vez. Como el aroma de la sopa estando con harta hambre, el olor a jabón de manzanilla,  meter las manos sobre la ropa mojada en el día quemante, como recargar su cabeza sobre el marco de una ventana fría y húmeda. Amárrese a oler que se acerca la lluvia, y que usted respire el aliento de la tierra cuando se moje, y no sólo decir que viene la lluvia cuando el tiempo se lo muestre para que lo presienta.
   Tan callado, atrapado de pies a cabeza, de segundo a minutos, un mudo murmulleo de dos cabezas en un único sofa donde se esconden y se rozan  las miradas como los bancos en noches estrelladas de nochebuena. Quizás más adelante se me pase el influjo de la soledad que está por el plácido momento debilitada, amallada. Quizás sea sólo eso, ilusiones caras de la soledad en la que el corazón como raíz de  piedra, desesperado, que se agarra.  Más adelante, lo que menos quiero vocalizar es el no querer decirle ni un trago más.
   Agua de lluvia que sabe más cuando es limpia, como en la sierra. Desde los techos del mundo, en los coches o en las camionetas  las olvidadas tardes místicas están sin nadie libre bajo ellas, muriendo.
Por el momento la contemplo toda, pasa la noche, la estrañez de la capa de la piel con la mente en vela, sin el poder del querer olvidarla toda.

De toda palabra aquí escrita. Sólo le resumo que lo que conoce usted, yo, ellos y aquellos, es nada, que "amar es verdaderamente liberar".

miércoles, 7 de agosto de 2013

Un extraño olor a noche

Y no podía conciliar el sueño, entre-dormido, escuchando los ruidos de la noche, desenvolviéndome, a pecho desnudo. Daban las once, las doce, las doce y cincuenta, las una de la madrugada. El mundo rotaba, la noche casi pasaba, pasaba y abajo yo pasando de la cama al suelo. La puerta entreabierta, dejando el telón abierto a la mayor audiencia del teatro en que me encontraba, oír a quien no me escuchaba, sólo a la noche murmurante, al conjunto de papeles, los aparatos, el monitor, el ropero y la cama. Era el público muerto que sentía. Con mis ojeras naciendo, la pesadez de los ojos que se inmutaba ante una extraña sensación. Se cocinaba la planta que la llaman "huele de noche" -porque sólo huele en las noches- con los condimentos nocturnos de una memoria, evaporándose, esparciendo. Antes de eso no podía salir a la esquina del abarrotes de doña Lore por el azúcar; la bullería, la tomadera, la esquina inundada, la tormenta, él su sinónimo o antónimo. No se sabía cómo describir.
     El silencio entonaba con cada uno de sus pasos una canción diciendo, refractando, pidiendo, otra vez diciendo y esparciendo  amor. Y su piel tan tibia, pasándole las manos sobre la cintura, era la ruta que podía seguir río arriba, sin remas, hasta entrecruzar las manos detrás de ella, terminando de subir. Luego su cabello, sus flecos, desembocando en su boca, alejándome y estancándome de nuevo para ararle sus minúsculos surcos empapados, en el naranja, en su brillante, en su nutrido suelo por esa tarde color naranja. Bajo sus cejas finas, sus pestañas guardando  un estanque en medio de la resaca, sus ojos negros, la luna reflejada sobre las ondas del agua.
     Resurgía luego luego, entre los rines del tiempo, entre las piedras, impercatable de la vida, ella crecía. Y el silencio crecía y crecía, atravesando, entrecruzándose una y otra vez sus hebras, cada día, su dulce cuello, su cuerpo bello.  Como las goteras, las gotas en la cocina, en el fogón, cada vez mayores, altisonantes, como perfume de mujer en cada roce para suspirar. Él resistía las decepciones en los parpados, amarrando sus ganas de llorar en un himno de gratitud que lo quemaría dulcemente con la miel aguardada en su alacena.
   Él en las noches escuchando, luego la cena con el agua en dos situaciones, una en un mesa, la otra en el ambiente de afuera, leyendo cada una de las persuaciones que salían entre el aroma de unos cabellos recién mojados con shampoo para el encanto de un rato. 
  Sobre su pecho, sobre mi pecho. Luego la luz plata de la luna en la puerta, mi cabeza recostada sobre ella, parecían bendiciones de esas de domingo en las misa de la mañana, unión de dos consuelos, con el corazón sintiendo la percepción de los cielos en cada una de las doscientas y tantas células.

Acá, una canción para el sentir.


Carga de glucosa en el laboratorio de investigaciones.

Emilia y su preparación de del gel de policriamida, a su lado, unas flores de 4 delgados pétalos, de las que adornan en las calles, de esas con hélices anaranjadas que sirven para las dudas del "me quiere o no me quiere"; esos pétalos eran predictivos. Luego al mismo tiempo que platicaba con emilia, Martha metía sus delicadas manos color capuchino, con más leche que café, en un vaso que tenía al fondo una figura de foami de hallowen. Mi celular con el forro opacado, transcribía el momento en el laboratorio. Perceptia un olor a cajeta, provenía del otro lado, donde se daban las mordidas del postre, entre la química y la técnica. Marichuy se me acercaba, cerca, muy cerca, casi anteponiéndome su pecho cubierto de rayas verdes, de azul oscuro, hasta la curvatura de su cuello. De tez morena, pretendía alcanzar la vitrina, arriba de los peines, alcanzando no se qué. Como toda mujer, provocadora. Pero hasta allí, ella alimentaba su ego. Ahh si, me perdí erizado, los cálculos de martha y emily, esos castrosos cálculos. Toc, toc, se oía los golpecitos de la pluma azul que sostenía a mi derecha, pegándola pausadamente, una esquina, después la otra. La movía con nerviosismo callado al igual que las piernas. Cómo podría yo concentrarme! Etanol al 70%, Daigger Vortex genie 2, el nombre de un aparato mezclador, la solución para la PCR de julio preparado el 28 de julio del 2013.
  Ya tenía un hambre de perro, el Dr Lagunes llegaba, me saludaba de lejos, yo saludándole con un gesto, se iba. Mientras, el cerebro andante del Dr Vivanco felicitaba a la quinceañera de veintiseis años de emily. Por un momento, estando atrás de mí, puso sus manos en mis hombros y les decía: Ya vieron quien llego? El hijo pródigo, el que se fue sin despedirse. Martha y Emilia murmuraban. Cosa que ni prestaba atención.
 En la libreta de 200 hojas, sus apuntes, cachos robados de su vida social, martha, como toda niña, las tenía, con sus figuritas de colores agua. Sus apuntes, sus bitácoras, su nariz puntiaguda, el gateway  con dos teclas salidas, su cargador con falsos. Ella me contaba que no se había mudado de cuarto por cuestiones de dinero. Su ropa la delataba, su chalequito negruzco opaco, sus botas. Le comprendo, yo también paso por esas cuestiones, en todos lados se respira el smog de las cuestiones económicas-sociales. Unos no tanto como otros. El agua ciel al lado, el agua que debería darse como agua para enfermos, así, conteniendo casi nada.
Luego al último, dándo casi las 2, salió un pastel que no esperaba para el cumple de Emilia, nos reunimos detrás de un peine, todos los que estábamos en ese esperado momento. Tenía hambre, no podía ser más feliz. Partió el pastel de chocolate con tres leches y kisses. Karina, la bella karina, se paraba en medio de Julio y yo para la foto, no se por qué, pero predije su actuar. Pedí coca cola. Al final me despedí de emilia, con un palmadita en su espalda felicitándola -dándole las gracias entre mí por el pastel y la coca que no se quién compró-. Me despedí, ni me pelaron, muy en su platica ellos. 

Me fuí.
Servicio social.

Sí, ya regresé de vacaciones, de las vacaciones trabajando, obedeciendo. Apenas y me compré un pantalón de mezclilla. Gris, gris como yo. Empiezo con ganas, eso creo.
Apenas me inscribí en ventanilla, es que reprimió el sistema por ser rebelde de doble moral. Estaré haciendo mi servicio en el laboratorio del Dr Vivanco, ya falté 3 días. Desde el viernes de la semana pasada. Apenas hoy me presento, ya con la carta ya firmada. Vivanco me dará 10 créditos por ser esclavo de él, publicará algo en una revista. Haré mi servicio de 6 meses nadamas -y yo que quería la beca-, ventaja y desventaja a la vez. Ya casi no tengo nada que ver con la facultad, toy a medio año de terminar. Después buscaré trabajo en el ISSSTE, pediré traslado y continuaré con la maestría.

Una vez más, por última vez, daré muerte a la tesis del mal, muere puta! muere! Aunque salga un tanto quemado del cerebro. Hay nuevos vecinos en la vecindad, novatos, como algún día lo fuí. 

Aún no sé que es lo que me deparan en el camino, de las piedras en mis tardes, los chicles, las avenidas.
Yo trato de modificar el descarrilado tren. Al fin será un batalla ganada, lo sé.
La mecida de los zacates de limón.

Era muy de mañana en el trayecto a valle. Entre el camino...

La hierba, el zacate de limón, la mecida de la hierba con el roze de los camiones, el aire que suena y que las empuja, que las agita. El aire en el oído es belleza perceptiva, una de tantas bellezas.

Me fuí en la parte de atrás, pues era de doble cabina la camioneta. Mi padre conduciendo, observando, como casi siempre, el trayecto de tan frecuentado camino. Mi madre dándose de golpecitos su cabeza por que iba semi dormida, se medio despertaba en cada curva, en la sacudida de la camioneta por los negros baches. Y luego la risa de mi papa al verla cuando despertaba repentinamente. Su negro cabello ondulante, ella era feliz porque estaba yo con ellos.

Abrí la ventana para sentir el cosquilleo en la piel de las princas después de pasar un lugar en el que caía la lluvia. Pasamos Santa María, su faisán, las lomas de Carmen, la boca, su chinantlilla, la casa del primo Jaime, Cerro marín, el Valle.

Luego las horas de la mañana que se transcurrían rápidamente en el local, entre la radio, entre la clientela, entre las horas sentado haciendo los aretes. Rosa y Moisés, a veces haciendo algo. Como Rosa en la cocina haciendo lo suyo, el Moisés con poco empeño. Son buena pareja. Tal para cual, o puede ser que me equivoque. Sí, otra vez la espera que de en balde fué, el corazón no sentía nada. Ni mi mirada dilatada, sin ganas de querer sobresaltarse de nuevo. Haciendo los mandados, por la tortilla, por la comida, queriendo rozarle de lejos, por eso.




jueves, 1 de agosto de 2013

Una noche en Valle Nacional


Tomé un baño en casa de Moisés, un día en Valle Nacional, después de cerrar el local de la mercería, a eso de las siete de la tarde noche. Fue como a esas horas la salida al parque, con los ruidos de la entrante noche: esas noches de parque, de caminatas, de los juegos a oscuras, de columpios, de la misa de siete, y... 
 Moisés dejo me dejó encargado su short para ponerse a jugar en el torneo de fútbol del parque. Ascendí al kiosco, pasando, rozando a unos novios dándose de besucones. Ahh sí, la niña dejó de besarle justo en el momento en que rozaba paralelamente con ellos, para desviar la mirada y verme. Me miró, me contempló por un momento. Si yo fuera él, no sé que haría. 
 ...Recargándome del barandal despostigado y con mis muñecas enrollando el fierro frío. Mis ojos mirando abajo. Los esquites de la esquina, el carro de las hamburguesas con la música de banda incluída. Era el momento que esperaba hace días, yo sólo, ahí en el kiosco, sin nadie más, para ser espectador de una de las tardes que pocas veces he tenido oportunidad de verla. Más allá el Ometeótl Tezcatlipoca con sus nieblas cubriendo los cerros ante el panorama negruzco. Al mismo tiempo se despegaban las hartas ganas que se tenían una pareja, en sus besos, recargados sobre la delatadora tapadera de la blancura del fierro largo y triangular que cubre al césped de los impertinentes. 
     La luz estaba muy lejos, se opacaba. Perdiendo los detalles de lo que pasaba en el fútbol de la cancha, el ensayo de una danza regional que no conocía, los truenos callando al calor, los elotes azados, el baile de zumba, los decorados de las fiestas y el único lucero entre los nubarrones con grumos negros. Un olor casi imperceptible a hule me hizo recordar que mi abuela había ya tendido a esas horas la cama en donde iba a pasar la noche, porque según yo me iba a quedar en Cerro Marín, pero no me fuí. Me quedé en la casa de moi, pues era demasiado tarde ya.
 No había ni un piso que sosteniera el pesado cansancio de la vida demolida de los borrachitos, el aguardiante y el fuerte olor a caña en los ojos los hacía llorar. Como si estuvieran deshabitados, si, a lo mejor perdieron el brillo que cargaban en sus morrales entre las acostadas indigentes en la segunda parte del quiosco. Destilados por el alcohol sus condenadas penas, totalmente deshabitados. Los albañiles con su atrapa desgracias montada sobre sus hombros, entre las cucharas del repello, entre esas herramientas. Las rayaderas de los pubertos entre los tabiques, los tacos del mai en la esquina, los tu y yo ahorita que no nos ven, sus manos sudadas, sus pechos también, y la vida tan poco agraciada de Don Hugo. Así crecen sus historias.
  Y ellos se olvidan en sus modas, un tanto ridículas, de sus venideros tiempos. A ellos no se les escurre todito el corazón, qué soberbio soy. Sus almas son llenadas justamente por la vida de otros,  por sus malas influencias y sus conceptos, su nula suspiscasia por el entorno, naufragando en la superficie.
  
 Ella, más que palabras, ella es eso, belleza de pueblo, aunque alguien -y no precisamente yo- sabe si tiene las dos bellezas, paralelas o verticales una de otra. Uno tiene que soplarle, rompiendo la rutina, encendiendo el movimiento corpóreo y los labios provocando el aliento de vida, amor en libertad. Génesis con base en la infundición del alma espiritual.



   Y bueno pues, pues yo seguía esperando verla a esas horas. Sólo por el gusto de verla nadamas.



martes, 23 de julio de 2013

Poder dual

En donde vamos a estar?

Entre las manos entreabiertas conteniendo el agua fresca que se escurre hasta los codos. Rastreando los diamantes de los maíces de colores, sus dientes que no tienen vacío para nuestra hambre. Las decisiones son mortales, cambian el paradigma de las cosas. Y con todo y esas cosas la felicidad que se encuentra en las historias de buen término, de buen fin, una cuchillada de pensamiento a la esclavitud de la madurez sobria.

Seguimos caminando sobre los viejos territorios que poseíamos y que fueron olvidados. Hagamos la doble alianza, establezcamos nuestros asentamientos de adobe, los tiempos de la sabiduría en tiempos de colapsos en los que a tristezas se les va la vida. Esto es el doble poder del amor espiritual. Colgamos nuevamente las sepias de nuestros grabados rostros infantiles, nuestros dedos marcados sobre el piso, los vasos de cerámica, la fecha de los noventas, el día y la hora del momento exacto, las casas de palillos, mire como revivimos. En besos siempre se vuela y desciende, más aun, en nuestras distancias arreciamos para no apartarnos. Y de aquí, así hasta el buen fin. La música olvidada, las que fueron nuestras mascotas, enterradas con las crucecitas desaparecidas. Cómo nos rozan el alma, quemándonos para encontrarnos bien en el curso de las horas, con el miedo temblando por el embrujo de nuestros corazones liberando las ánimas de los niños injustamente enjuiciados. Voces inocentes, susurros de las hojas al tímpano que encoje poquito a poco nuestros hombros. Es eso y más, mucho más. 
     Con el alma perdida entramos a la riqueza de la misma entre tanta pobreza. Es la compasión de los dioses a nuestras súplicas duales ante lo efímero de las cosas de siempre. Siendo el danzón para los viejos en los rincones, la historia surrealista para el guionista, el agua para el sediento, la luz para el ciego. Llevamos nuestras propias cuentas, nos desdoblamos el papel del pergamino y volamos hacia la inexistencia. No apartes los ojos de mí porque no los apartaré de los tuyos. 

    Tenemos un hogar más allá de los tiempos para envejecer. Volvamos antes  de que la oscuridad le cierre a los tordos y a los pichichis su camino.
O se quiere quedar para que subamos nuevamente al cielo? Para que no nos encadenen nuestros cuerpos?


Expendio en una máxima fiesta.

Y yo me Sentí vivo, que digo vivo, reálmente vivo y suspendido. Una partícula de un cuerpo celeste brillando para todos. 
   Me levanté casi sin que me dieran el aviso a eso de las 5 de la mañana para una jornada más de respeto y obediencia.  No sentía el opaco dolor que siempre siento espalda abajo. En el aire había un perfume de ausencia que iba despareciendo poco a poco. Era la sensación de caminar sobre mallas de espinas dormidas. Haciéndome a la de resplandores como si de verdad estuviera iluminado por ti, por lo repentino de sentirse destilado, o por que había un augurio de permiso o de un papel de arreglo, contrato, promesas, de deudas pagadas. Luces como un perdido encontrado las intermitentes de un carro, encontrando la salida de emergencia, la llegada después de la ausencia. El desliz de un slide de una punta a otra. Larga, complaciente, brillante de éxtasis. Y que después las chinches debajo de las sábanas ni se sienten de la pasión que produce más sangre en la médula roja. Con la capacidad de aguantar las mismas caras de dureza de la gente. Por si fuera eso el pan de cada día, en la otra se sentía el trigo de alegría que recién salía, que llamaba a la preferencia para que le den el bocado que sabrá a verdadero pan con yema azul de cielo. Porque pienso en ti, en mí, en esos creceres etéreos de ambos. En la máxima y única paseadera de la virgen de juquila entre la calle en cantos, pasos guapachosos, entre las reverencias de sombreros, entre los actos que dicen  "gracias por darnos el cielo y la tierra", entre la fiesta. Ahí le llevan, entre las derramadas de cerveza, del tequila o de la caña para los más pobres. Con las cantadas de banda que no será mi estilo, pero que alegraban. Entre la punta del éxtasis sin pastillas o de la locura a la que se llega, casi al borde de derramar el agua.  Y el gusto que produce la desobediencia por esas épocas de la adolescencia. Con las manos llenas de vicios y agravios. Es el extendido de las margaritas y demás en las calles como pareciendo expendio de necesidades para los necesitados del alma.

Pero éste pueblo es expendio de nobleza, saben a nobleza.

Pero que también les gusta perder el respeto.

viernes, 19 de julio de 2013

Levanta mis ojos del piso.

Son los días en los que no rezo por un ser querido. Que apenas y se paseó su cuerpo entre familiares, adornos y serenata. Sólo le digo que le vaya bien allá en su otra vida. 
  De esos días en los que no me preocupo más por cuestiones políticas - sociales. Leyendo editoriales de un periódico, leyendo las opiniones no leídas por lectores de nota roja. Eso es de imaginarse cosas imposibles, que no pueden suceder aún con la pizca  de suspiscacia de memorias comunes, de tantos plátanos podridos en una reja expuesta al gentío que sabe. Leer es mucho, inculcar lo sabido sería otra cosa seria, abstracta, entre uno razonable y otro dominado. De los pocos días que me quedan por vagar están esos tejidos de ilusiones que son sólo eso nadamás. Leer a cachos, tararear, rasguear cuerdas, cooperar, descansar pies arriba, sonar música, deshacer el arte de una  femenina moderna. Chapuzones, idas y venidas, soñar; esto último sale caro. Sí, sale caro; porque aunque no cueste centavos, arranca los pies de donde deberían estar. Y luego para regresar?
  Los sueños se pueden hacer realidad. Tantas veces he oído eso. He sido testigo del mismo teatro de las palabras que embarran. Eso es dejar de leer las narraciones profundas, atorado en el anzuelo de un testigo de talante tasciturno,... por libros de sociedad y valores.  Esos de escaso contenido práctico, mucho bla bla bla, que a nadie llama, salvo que uno que otro maestrucho de plaza vendida. Levanto los ojos del piso, aprendo de maestros enraizados llamados pecadores. Amarrando las agujetas a buen nudo, recojiendo los petacones en la temporada, reacudando el fondo para los artículos de temporada. Echo sal a la tortilla recién desinflada, evadiendo la venidura reseca de deudas innecesarias. Sufrir al verla, quemarme con la mirada, ambos cadenas, hipocresía la mía estando tan cerca de la puerta.

lunes, 15 de julio de 2013

Hazle caso a la distancia de esta noche, de mi cuerpo a tu cuerpo.Yo me lastimo aquí, entre el montículo, encerrado, con mis ojos que pasaron de tristes a corrientes turbias que ya se tendrán que aclarar. Con palabras que son mudas en esta bóveda. Por favor, no veas lo que hay ahora en mí, lo que es el puro desierto agrietado de mis labios en días y noches con silencio extremo; con la tersidad, el frío y calor calante. Perdí mis lluvias, te vas a quemar, te vas a asfixiar.
 Cuando apagaste la luz de casa, se apagó mi rosario fluorescente en noches. Cómo pude pasar mis días viéndote posar en mis ratos verdes.

martes, 2 de julio de 2013

Se le llama miedo


Se le llama miedo

Te imaginaba con tu retozar de cabeza en la almohada, en la penumbra de la soledad en que tienes a tu alma. Ésta, esperando un desgarre para el agarre infinito de mí. De un animal con pelaje suave, de un conejo o de un ronroneo te agarro para el arte del acecho de mi más escandaloso enemigo: lo que se llama miedo. Te ando mirando, oliendo tu perfume en agua con sabor a fruta cítrica con el hielo para el refresco de lo de adentro. 
   Y te tengo en el venir tuyo; en un  cielo con nubarrones cargados para el verano amarillo tostado. De una semilla en pleno sueño, de la distancia larga de  unos pequeños ojos negrísimos con la claridad del fósforo... en la química inanimada .

Me atrapas en tu frasco, vine al desplumadero sólo por alimento.


Atrapa sentidos

Que el cruce de tus piernas sean sinónimo de interés, y bastante cara. Que más arriba de tu esternón, esté tu  garganta  hecha un nudo de  sufrimiento que bien se esconda en tu redonda  facción de rostro hermosa. Y que más arriba de eso se encuentren tus marañas  humeadas por un smog cretino; para que finalmente yo, sea tu ráfaga de viento repentino. Es cuestión del atrevimiento de uno que venga en busca de su felicidad para encontrar su infierno en forma de paraíso. Es la delicada cuestión de descubrirte entre tus marañas la orografía que atrapa sentidos.

 Eres un tipo de  bordado, de color rosa mexicano. Te hicieron laboriosa pero al fin bonita, que no te borde cualquiera. Es tiempo es lo  que me quitas, arte colorido lo que queda entre mis manos.

Imagen de la web




lunes, 1 de julio de 2013

El momento

En la habitación de tu mente, 
Vamos hacer un silencio.
Antes de que nos olviden
Pues mira que aquí,
en la tierra, 
aquí
no es así.
 Las ratas no tienen alas,
de noche todos los gatos son pardos,
Aquí la vida no es igual, no es eterna.

Imagíname,
 contigo,
en un aislamiento, 
en un viaje astral,
nos vamos juntos.

Es el momento,
déjate ver y cuéntame tu vida,
cuéntame el milagro y el secreto de tu reino,
solo tú me liberas.

Por que afuera,
los dioses ocultos,
las nubes y el viento,
me llevarán detras de tí.

Pues ayer me dijo un ave,
que detrás de los cerros,
sólo somos sueños,
tan solo... sombras en tiempos perdidos.

Saúl Hernández

sábado, 29 de junio de 2013

En todas partes

En un proceso de pensamiento con movimientos telúricos de la fuerza con que me impulsas, producto del roze de  nuestros cuerpos y labios. De dos humanos, de estrella y luna,  de la pintura y del color, del ruído al oído, de su verbo a mi  dolor. Bajo tu influjo me sumerjo suavemente en tí, sin raspaduras. Bajo tu palabrería en mí, una conversión con engaños. Somos sin más ni más de ninguna religión ni filosofía. Todo antes de perdernos en el mundo de sólo conceptos. Pasamos de lugar en lugar, de lengua en lengua y de la costumbre al olvido por que decidimos ser una vez diferentes y morimos para todos. Ahí nos vemos, mendigando, buscando el eterno poder en las noches, estando solos, atrapados en telarañas de ternura:...
...
 Vámonos recio, vámonos a clavarnos, al estilo de moribundos queditos. Vámonos extediendo nuestras alas, planeando cada vez más alto y quemarnos con el solecito como el ícaro, sólo para ver las ocho regiones y el orión en lo estrellado de la noche. Vámonos a entender la vuelta al cielo que inventamos, del más libre albedrío. 
   Y que de repente mis hemisferios se conectan con los tuyos cuando sienta la necesidad. Y que sólo a ver me dedico si es a gritos la necesidad de mis manos rozar tus hojas de biblia con tersa fragilidad. Me ciego completamente con tu imagen por que te veo en todas partes para quedarte, necia, en mi memoria. Se me paró el palpitar cuando te ví por primera vez, miraba tus delicados hombros, subí la mirada, la quité.       Voltié nuevamente para verte el rostro tierno de juventud, una facción de tu ser, un sueño profundo sin crecer.
  En eso me diste todo. Quizás nuestras miradas nos sanaron al mirarnos así.  Miraste en mis ojos noches de largos antaños, noches frías sentado en frente de mi fuego fatuo, de noches estrelladas solas entre las piedras. Esperaba que la brisa arreciara el fuego de mis carbones enrojecidos de tanta leña para aguantar entre tantos tragos de mala fé.
Es mi  padre.

Fué en un retiro que tuvo mi padre en días anteriores. En eso de un domingo mi mamá me levanto temprano, me dijo que si no me levantaba me iba a echar agua fría en la cara. Y pues, así me levanté.
 Desayunamos rápido, agarramos el urbano para llegar a la condenada misa de las 10. Ese día fué frustrante, me eché dos misas sin querer, obligadamente. Al final, después de tantas misas y retiros a los que a arrastraderas me dejé llevar por respeto, el ente tan gélido se tornó blando, pero no tanto, una vez más. Dejé que me abrazara un ser con demasiado corazón y entrega que me atrapó, me cobijó en un abrazo. Ese ser era mi papá llorando dramáticamente. Estábanos mi mamá y yo mero, la oveja que se torna más negra con unas que otras manchas blanquillas.
Me dijo, se refirió suplicando:
-Perdónenme -de qué te tendría que perdonar yo?-
-Beto, tienes que dejar entrar a jesús en tu corazón hijo- Yo no sabía que cara poner, ni que decir. Sólo dije: está bien papa.
 ...Yo sólo sé que "no sé" en que creer. Esta vez su llanto se había vuelto ya nada en mí. Es mi papa! -dije-, él es de tan buen calibre de corazón  que le ablanda cualquier cosa. Llora como yó lo hago. Pero lo quiero. Le tengo sumo respeto tanto a él como a mi madre, jamás los ofenderé con mis actos. Obedezco -pero no en estas cosas-.
Es de saberse que sí creo en Dios, pero no en la religión, de ningún tipo. Es de saberse y de suponerse que cuando mi hermano Jehú lea esto se desilucione, o tal vez nó; creo que ya me conoce muy bien. Creo saber que sabe lo apático, solitario y desganado que soy.

Puede ser que en un momento más adelante encuentre al tal Jesús.

miércoles, 19 de junio de 2013

Nos fuímos tempranito para Valle. A eso de las 5 y tanto de la mañana, para llegar como a las 7, rayando el alba. 
   El momento por el que estamos pasando no lo veía anteriormente, es histórico. Eso de dejar la camioneta en casa e irnos en pasaje es sinónimo de que no hay venta y por lo tanto, dinero. La situación esta dura. Mis papas viajaban y viajan hoy casi todos los días de estos últimos meses al local por que no hay billete para pagarle a Moisés, ni a Rosa. Me dicen que que caso tiene pagar, así como está la situación, empleados... si ellos mismos pueden encargarse de estar ahí, atendiendo la clientela. 
 No tiene mucho tiempo que cerraron el otro local, eso fué por el mes de marzo si bien recuerdo. Se tenían dos locales, ahora sólo hay uno, la renta es mucha. No hay tanta clientela como antes. Esto empeoró justamente por el quiebre de la caja de ahorro CASUR. Llevándose miles, tal vez millones de pesos de su clientela, que era gente de campo. Fueron pocos los afectados en el pueblo, pero fué significativo. Después se vino el cierre de la caja de ahorro FINCA, ese fué el gancho al hígado del pueblo. 
 Pagar por todos lados es ley del comerciante: dice mi padre. Salir de una deuda para adentrarse a otra. Afortunadamente, y gracias al tuerto de arriba siempre salimos bien, nunca quedamos a deber, no nos gusta. 

... La noche estuvo fresca. Bajamos del carro de pasaje -por no decir un "Autobús"- para embarcarnos en la urvan. Nos topamos con gente incrédula, incluso aún más jodida que nosotros. Se les veía en la cara las ganas desganadas y a la vez la indiferencia en sus facciones. Ésa, que sólo se produce en la mayor parte donde hay mala educación. Era muy temprano, nos paramos un rato para esperar la urvan. En ese entonces,   estaba una señora o muchacha, que no lograba dsitinguir bien por la oscuridad, con una falda corta, los hombres sentados atrás ni de chiste la miraban disimuladamente, son miradas que para que les cuento. Y eso que era apenas de madrugada. 
 Una vez subidos en la urvan, por el trayecto del camino se veían árboles cortados. Huleras enteras afeitadas para terrenos particulares que ni se ocupan todavía. Pasamos de pueblo en pueblo, el tipo de gente cambiaba también con el trayecto. Pasamos de gente muerta a estar acompañados por nobles con sombrero, humildes" diría uno. De un cielo manchado a un cielo lindo.

Aquí no hay libre albedrío todavía.

lunes, 17 de junio de 2013

Sudor en la frente

Sucedió que encendiste mi espíritu, que ya no sentía mis manos, debido a la intoxicación de derivados amortiguantes del pavor que siento pecho adentro. Me mirabas con ojos hechizos, mi cerebro pedía misericordia al puro estilo de fanatismo.

...Y la verdad es que no estoy solo. Vengo acompañado de tierra en mis uñas, de un rosario y de un gato. Tú estás siendo carbonizada, consumiéndote dentro de mis ojos iluminados en forma de eclipse. Sosténte fuerte! Quize decirte por un momento, maldito corazón. En un pedazo de mi vida ahora te encuentras. Y sigues atada a un espejismo de barreras insoportables de desamor...

Hay un sistema anti humano, además de múltiples factores que se enredan como marañas en mis dedos. Que me estancan el buque que grita libre.
 No cabarán mi tumba por más tercos que sean. Tantos sufren, a tantos los destruyen para hacerlos plástico fácilmente. No sufro por que tengo miedo al horizonte en busca de casualidad hermosa, sufro por que verdaderamente no te encuentro. Me pudro poco a poco, como bestia es mi razón. Es cosa que me niego a soportar por el momento, estando a un metro de distancia de ti. Y mi alma sigue herida, harta de engaños, hambrienta de pan hecho a mano.  He roto tantos espejos -que ni cuenta me dí si alguno pudo ser también una morada para este guardabosque- que ya casi me quedo ciego. Aún así, cubriéndose los puños, uno no puede evitar el lastimarse hasta las uñas.

  Te daré un universo de fractales con sabores a consuelos. He sentido ese algo olvidado, encontrado en un rastreo rutinario: es un planeta naciendo. Eres un sol! Mi eterno dueño, mi fuente de poder y hartazgo. Lanzaré esquirlas de fuego para rodearte. Mi boca no se puede cansar ahora! de soplar la flauta al viento para que creas mi  acuarela. Sigue así de grande mi angustia por no llegar a robar tiempo al tiempo corazón!. Muy pocas veces de la tanta arena se despierta en mi pieza de orfebrería el morfeo. 

 ...Por un rato no tan largo me quedé en el umbral de la puerta tratando de acostumbrarme a tu suave explosión de sonrisas. Y es que te imaginé tan hermosa y yo con hartas ganas de por fin hallarte el modo. Y de tí, quien sabe de tu curiosidad por examinarme; que tanto me pregunto admirándote: Cómo puede un ser humano afectarme con tanta determinación.

Eso, con sólo hojearte, no te leo aún. Puede ser o nó, que yo sea el que no entienda o no agarre tu sabor. O que seas lectura sin sabor.

Sentía frío, la noche estaba llena de sudor en ambos lados.
Hace frío, no?-
-No, no siento lo que sientes-
No oyes que algo se desgaja?
No, no sé de que hablas. No oigo nada de nada.- Eso dijiste.

No había manera de hacerte saber que era mi tierra desgajándose por el sudor que causabas a mi frente. No viste el infierno en el que estábamos,  mucho menos el cielo en el que te tenía, divina mujer.

Miré como te ibas, desfilaban las luces opacas que seguían tu aura. Te lo juro! Quería echar el corazón por la boca a gritos. Lo traía en la mano, listo para el sacrificio.

Conforme a tu paso acelerado se iba muriendo el morfeo en suelo seco,...duro.






domingo, 16 de junio de 2013

Uyy, parece que mi madre se enojó conmigo. Pero, no importa. Sobran muchas razones para no molestarme con ella. Siempre los habrá.

Hoy estuve -y estaré- en mi natal pueblo de valle nacional, ya en vacaciones!

Estaré todo el mes de junio y julio en casa, salvo dos que uno o dos días fuera. Tengo internet en casa, es cosa nadamas de salir al corredor para que jale mejor.

Comenzaré esta semana a trabajar en el puesto de mi papa, allá en el pueblo. Viajaré todos los días una hora de ida y de vuelta, o puede que tal vez no. Eso depende de mis papas, puede que me quede unos días en casa de mis abuelos maternos. Hace mucho rato que no me ando por esos rumbos, ya hasta me ruegan por que me quede a hacer desmadre con mis sobrinos, nos extrañan tanto a mi carnal y a mí. Al menos eso digo yo. Iré también a darme unos clavados al manantial, iré cuando no haiga tanto gentío . Se antojan con tanto calor!  
   Tengo un nuevo motivo por el cual escuchar nuevamente mi añejo rock, boleros y así. La cosa que estaré mas inspirado que un reggaetonero XD. 


Esa linda vallense me trae de cabeza.

Como siempre, ando de enamoradizo. 
Suave vestimenta que amo. Porque eres frescura blanca en mí, aún con el sol de frente. Te agradezco tu resplandor por que eres vieja y joven. En cualquier parte del pueblo -o ciudad- te puedo llevar. Tu sonrisa, tu llanto, tu preocupación es para mí una sonrisa verde tierna surgiendo impercatable ante mis principales temores. No puede haber más extravagancia en mi aspecto preocupado por el arte de la palma de quien te hizo. Miedo, es lo que diré, al descubrir que ya no estarás. Cuánto trabajo me cuesta tratar de imaginar que, como la blanca nube que eres, te me vayas deshaciendo. Pero ni voltear atrás debería cuando te vayas; pero, sabré que no estarás extinta, que me responderás si es que todavía tenga en ese entonces el corazón deshabitado. Tu luz se quedará en mi incompleto siglo, en mi relumbre de ojos negros negros con su círculo de sol. 
 Qué sosten  eres para el cansancio del sistema, del: por qué me desagarro el alma a pedazos, de raspones y de caídas, de mi ignonimia, de los agravios, del no somos iguales!.



No hay lugar aquí para tanto verso tuyo madre.

Feliz cumpleaños mamá!!!

miércoles, 5 de junio de 2013

Azul de misterio

Dejando atrás prejuicios. Soltándome, yendo libremente por bajadas, sintiendo las mariposas en el estómago. Dejando atrás la calle q siempre frecuenté.

Y digo con todo respeto:

   El cielo es azul de verdad. Hace falta una mujer radiante, celeste nadamas. Para darle al agua sabor, para momentos de locura,de sollozos y otras cosas más. Entre otras cosas que raras veces veo por el camino son el verde y el azul. Eso de saber soltar las manos sobre tu cara, deslizándome con tono hechizo de sax y después cambiar a balada rock, es momento bueno de armonía. Nos desamarramos, nos probamos el aliento y decimos: somos dos. Nos miramos así, aprendemos a respirar por que rompemos de un golpe la estructura colosal del  miedo. Te peino, te quedas eriza. Qué triste es esta vida sin fresca aventura, sin el vidrio cristalino del agua. Te veo tranquila y de forma irregular. Como las figuras irregulares de los rayos de sol reflejados en tierra, a través del árbol; yo descansando bajo él. Me salgo de la sombra al vivo sol para  tragar un sorbo de coca cola que me efervesce tanto, su principio activo en la garganta. 
   No sé, pero como te veo yo es como si estára  pasando rápido y mirando a través de la ventana del bus. Viendo el voladero verde, el cielo súper azul arriba, nubes blancas. Subiendo de menor a mayor, de tono, de escala, subiendo infinitamente la moral. 
  Me lleva el viento, me voy volando al sur de donde salí, pido que me quieras; aunque seas inseguridad, aunque no existas, aunque seas  misterio en mi realismo.

Cosas así se quiebran sin el imaginar.




domingo, 2 de junio de 2013

Fluvial

Yo espero debajo de la lluvia. El silencio espero.

Decía uno, ese que recuerdo perfectamente:... soy yo.

Mientras caminaba bajo el chaparrón... ya olía el cemento agrietado bajo un almendro, allí, adelantito. La tierra era negra, sútil, recién mojada. Más bien se iba formando la expresión de la emoción que uno siente, del sollozo en el que se encuentra ante suscitado fenómeno. Una problemática en el que se mezclan la estructura de su verbo "lloviendo" en mis reposos de pensamiento.
 Callados se quedan entonces los disturbios de los carros y demás. Sólo se obervaban charcos sin barcos de papel. Es ciudad por dios! No hay donde llevar destinos. Hablar de la demás estructura simple del entorno no abre la mente. Me miras con ojos grises lluvia!, Yo soy café!
 Tus puertas abren lo que hay en uno. Se escapa lo frío, hay mucho placer. En algún lugar estarás después. No te olvides de mí, de que me empapaste muchas veces.  Te sientes tanto en la piel estando a solas. Enséñame a erizar con tus labios!
   Hace mucho rato, por las ventanas del pasaje se resbalaban parte de la mala suerte que tuvieron parte de tu conjunto. Sin uniformidad estabas en partes; sin embargo, poco después entré en lo uniforme de tu manto. Entiendo lo que provocas como a las mujeres: incomprensible. Fuístes y eres puro oído en un callado. Vos te traduce en estímulos al cuerpo que regresan a la sien para hacer suspirar. Los ríos te llevan por allá al cruce de las vertientes. Y aquí mueren tus gotas rápidamente en lo negro.
 He de suponer que nadie me conoce por aquí; llevo un sombrero cubierto todo el tiempo. Remojas el pedazo de tierra añeja donde me he puesto para el reposo. No puede existir noción del tiempo en estado inconsciente, como en el que estoy en la escritura. Con palabras que abren el pecho al empujarlas el olor de las puertas mojadas. Parece llorar el hombre, pero la gente bien sabe que es mentira por que la lluvia es la que me empapa.
    No supondré más. Lo que siento es tan poderoso como la alegría, por que hace correr por la cara lágrimas brillantes como el rojo oxigenado de la sangre entrante.
 Es ese el justo momento en que se forma de lado a lado el arcoiris de mi sonrisa, de hueco a hueco, en un resplandor de relámpagos, una ocurrencia de la vida buena reflejada en boca. Tan feliz, grato, estupefacto, sin prejuicios, sin alimento sintético, sin muebles de plástico; con la fusión del viento, el cariño y el folclor hechos música. No puede haber más extravagancia en mi aspecto preocupado por el arte de la palma de quien te hizo en lo alto de los riscos. Es fantasía pura, emergente de los siglos anteriores, de la paz de los tiempos aquellos donde el porvenir era sólo paz.
 Somos desde este justo momento, en que nos visualizamos, tres pinturas diferentes, en tres concentraciones de estado al azar, en diferentes burbujas: yo en la lluvia, tú en no se dónde; pero ambos  con el alma distante y en distinta densura. Significando algo extraordinario, complejidad filosófica por una parte; en la otra, antojo irreal para tí.
  ..."Las manos de la tarde noche se dejaban caer. Mucho más distante, a miles de kilómetros tu sombra y la sombra de la noche se empezaban a pegar a uno. La tuya no se si fué singular. Pero es seguro que te escribo aquí. Y aquí vivirás,... tenlo bien en cuenta."

Te esperaba con ansias en mi casa, había mucha riega sin regar, surcos sin contenido. Por las paredes te infiltras apagando el calor atrapado. El calor que hacía antes no bajaba ni en la noche, no me encontraba tan tranquilo como ahora. Era inquieta, bochornosa. Me enrollo en las cobijas en este momento, namas escucho como suena rico la lluvia en las láminas. Se va a corto tiempo, se deja caer de nuevo con todo. Ni los zancudos que siempre amanecen panzones, ni los otros animaluchos andan de zigzagueantes, de molestosos, nomas por que sí.

Como pan, como plátanos fritos en trozos redondos con sal, tomo un sorbo de café negro. Mi aliento sale cargado.  

Sin voluntad es como se eriza la piel.


viernes, 24 de mayo de 2013

Te digo que me olvido de cosas. De volar sobre cañones, de pasear por aquí y por allá, de caer, de lastimarme hasta la costra grande sobre un barranco. Tengo un delirio, me estoy acabando poco a poco. Mi espera afuera de las puertas del sueño no acaba, no puedo alcanzar la ilusión. Mira que me quejo por pequeñas cosas, mira que me abandono a mí mismo, me pierdo y de mi decir tan así, no salgo. El despertar es muy fuerte para muchos, el mío no es tanto. Escribo por lo que paso y lo que vivo a cada rato. No tengo nada? Pero si tengo un mundo por conocer. Pobre de mí, pobre. Tengo corazón, tengo el coraje suficiente y no puedo hallar la manera de hacerlos salir?. Humanas situaciones en las que estoy hundido. Me siento tan bien y  tan mal para muchos. Como si mis acciones no encajaran en el exterior. 
      Dicen que entre más conozca uno, más aprende y se arrepiente. Es tanta la maldita opacidad, por que miro empañado?. Miro lo oscuro de lo altísimo en la noche. Como quisiera que me diera un golpe la sabia noche. No paso de la esquina. Esta grocera ciudad se aprovecha de los más débiles. Un fulminante golpe al mundo cotidiano es de pocos y locos. Confío en que alguien me diga como pienso -sarcásticamente-.
Muchos ya viven su realidad, llegaron a cumplir a palazos lo que quisieron. Aún estoy demasiado joven, y me quejo por esto? No veo acaso a los nobles pobres?. Despertar es lo que pides ya? Que te salven? De que?.

En la serenidad de mi voluntad estoy a medio caminar.

Me imagino que quiero...

Quiero perderme de todo, no saber de nadie, mas que de mi familia. Me voy a encontrar con la parte que me llama en el pueblo vallense, haciendo lo que es verdaderamente lo mío. 
Más que podrido está escribir cosas que ya sé: son actos sobre letras más que usados. Se convertirán acciones simples en un baúl en el que no interese buscar nada de nada, a menos que no seas como los demás y seas profundo.
    Está muy visto que me vean la cara de tonto. Así que preferiré cuando esté ya en donde quiero, no sacar el rostro al gentío, como apedrean a uno deberas. Sere yo, o quizás no te parezca que sea de esta manera; pero en sí, me conoces?. No, por supuesto que no. Soy inmune a casi todo. Si ves lágrimas... la verdad, no sé de donde salen. Pero dentro mío, sé que en un 80% no sé de donde salen.  Que se me hace que es hereditario el chillar por cualquier cosa sin sentir nada en realidad.

Otra catarsis más.

No pienso seguir escribiendo más sobre esto.